INTRODUCCIÓN

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¿SE PIERDE O NO LA SALVACIÓN?

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FECHA: 8 OCTUBRE 2.010

Cuando se analiza el tema de la Salvación se debe partir primeramente de la premisa de que Vida Eterna y Reino de los Cielos son eventos diferentes a ser experimentados en tiempos diferentes.
Cuando en la Biblia se hace referencia a la Salvación, se está considerando lo concerniente a la Vida Eterna, la cual la obtenemos por la obra redentora de Jesucristo1. En cambio, algo muy diferente es el Reino Milenial que Jesucristo instaurará luego del período de la Gran Tribulación, y que en los evangelios se lo da a conocer como el Reino de los Cielos2.
Al realizar el estudio de los versículos que mentan sobre la Vida Eterna, se concluye que tienen acceso a esta Vida todos aquellos que reconocen y aceptan a Jesucristo como su Señor y Salvador3. Es un Don de Dios4, y como tal, no puede ser revocado5. La Vida Eterna no está condicionada al comportamiento de la persona, no se la obtiene por la conducta sino por pura Gracia6, por lo cual, no se la puede perder. Así lo ratifica la Biblia. Jesucristo claramente indicó que sus ovejas no perecerán ni nadie las arrebatará de su mano. Igualmente, el apóstol Pablo manifiesta que nada ni nadie nos puede separar del amor de Dios, de hecho, eso incluye al propio creyente7. Además, la presencia del Espíritu Santo en el converso constituye la garantía de su condición de coheredero junto con Jesucristo8.
En lo concerniente al Reino de los Cielos, éste estará ubicado en la Tierra renovada. Tendrá las características especificadas en Isaías, es decir, habrá: gozo, alegría, paz, prosperidad, armonía. No existirá llanto, ni clamor, y no habrá maldad9. El tiempo de su duración será mil años10. Para poder experimentar este Paraíso, en el cual el hombre vivirá de acuerdo al diseño original que Dios estableció al inicio de la Creación, es necesario que, a mas de habérsele invitado a Jesucristo a morar en el corazón, el creyente haya llevado una vida de integridad, santidad y obediencia al Señor11.
En base a lo expuesto, surgen algunas preguntas: ¿Durante estos mil años del Reinado de Jesucristo, qué sucederá con aquel creyente que a pesar de haber recibido la Gracia de la Vida Eterna ha vivido fuera de la voluntad de Dios? ¿O con aquellas personas que nunca escucharon el Evangelio?
Para contestar estas preguntas y consolidar bíblicamente todo lo antes expuesto se realizará, a continuación, un breve recorrido por algunos versículos bíblicos. Previamente, se desea mencionar que las recompensas que Dios otorga al creyente son graduales y dependen del accionar de éste y de lo oportuno, en el tiempo, de su proceder.

La máxima aspiración y logro que un cristiano puede obtener es el de participar de la Cena de las Bodas del Cordero. Este suceso constituye uno de los más solemnes de todos los tiempos, y durará siete años. Se lo experimentará en un tiempo paralelo al del evento de La Gran Tribulación que se vivirá sobre la Tierra. Son llamados a compartir esta Cena únicamente las personas que, siendo salvas, se han preparado para ello llevando su vida con un accionar justo12. Si una persona, que siendo digna de intervenir en este suceso, ha fallecido, vendrá juntamente con Jesucristo cuando, Éste, regrese por su Iglesia13. Pero, si todavía está viva cuando retorne el Señor, será arrebatada14, y por lo tanto, librada de la Gran Tribulación que vendrá sobre toda la Tierra15. Nadie puede tener la certeza de que va a calificar para este evento. Ni aún el apóstol Pablo se sentía seguro de haberlo logrado16.
Si el creyente no está viviendo en santidad no participará de la Cena de las Bodas del Cordero17, tampoco recibirá la corona que se entregará a los que ingresen a ella18. Lamentablemente, se quedará para vivir el tiempo de la Gran Tribulación19. Sin embargo, si durante este período de angustia y persecución se mantiene fiel a Jesucristo, a tal punto de dar la vida por Él si es necesario, podrá participar del Reino Milenial20, es decir, entrar al Reino de los Cielos. Ya no recibirá una corona sino únicamente palmas en sus manos21.
Aquellas personas que mueran en el tiempo de la Gran Tribulación (ya que según Zacarías quedará un remanente sobre la tierra que vivirá fuera de la Ciudad22) y que no sean consideradas merecedoras de entrar en el  Reino de los Cielos, deberán esperar a que transcurra el Reinado Milenial de Cristo en uno de los tres lugares indicados en Apocalipsis 20:1323, de los cuales saldrán en el día del Juicio Final (juicio del Gran Trono Blanco).
En estos lugares se encontrarán también las personas que han muerto a través de los siglos y que no resucitaron juntamente con Cristo, ni tampoco le acompañaron al Señor cuando venga por su Iglesia.
Estas tres opciones de espera estarán determinadas según la oportunidad o no que tuvieron de rendirse a Jesucristo como su Redentor, su rendición o no al Señor, y del obrar que hayan tenido durante su vida.

Si una persona creyente no perseveró deliberadamente en el pecado, pero llevó una vida en la que su accionar no le permitió entrar en el Reino de los Cielos, su espera la llevará a cabo “en las tinieblas de afuera”, como lo manifestó Jesucristo24. Aún, cuando se trate de cristianos en quienes el poder del Espíritu Santo se haya manifestado visiblemente25. Resulta interesante notar que cuando el Señor enseñó sobre los casos en los cuales un creyente negligente quedaba fuera del Reino de los Cielos, nunca se mencionó que iría al fuego; pero sí a un lugar de tinieblas donde habría lloro y crujir de dientes. Este sitio es aquel que, en el libro de Job, Dios lo refiere como las fuentes del mar, un abismo de muerte, un lugar gélido26, y que en Apocalipsis 20:13 se lo da a conocer simplemente como “el Mar”.

Todas las personas que recibieron el mensaje del evangelio y que se negaron a recibir la salvación, que Dios otorga gratuitamente, pasarán los mil años en el Hades27, que según se manifiesta en Lucas 16:2328, es un lugar de tormento, recibiendo el grado de condenación de acuerdo a su obrar mientras estuvieron con vida. Este lugar es “el Infierno”.
En el caso del creyente que de una manera deliberada y contumaz decida pecar consciente y voluntariamente, los mil años los tendrá que pasar también en el Infierno29. Participando del mismo castigo que el de los inconversos30. Pudiendo llegar a recibir una condenación aún mayor que estos31.
Dios, en una muestra de Su infinito amor, puede permitir que el creyente expíe sus pecados mediante el padecimiento de una larga y dolorosa agonía, la cual, si es necesario, le lleve al arrepentimiento, en un proceso de purificación que le permita entrar en el Reino de los Cielos. De otra manera, no se entendería por qué un Dios bondadoso consiente que algunos creyentes experimenten una etapa de gran sufrimiento antes de su muerte. Esto lo concluimos de la aseveración de que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el Reino de los Cielos, y por el hecho de haberse considerado que los padecimientos (no solamente la muerte) de  nuestro Señor Jesucristo fueron necesarios32.

Por otra parte, aquellos que nunca escucharon el evangelio, y por tanto, estaban impedidos de alcanzar la Salvación, pero a pesar de ello se esforzaron por llevar una vida recta33, no podrían ir al mismo lugar de tormento que la gente impía, es decir al Infierno, pues no dependió de ellos optar por la Vida Eterna, por lo cual, Dios les ha asignado un lugar de espera que es “la Muerte”34.

Las personas que se encuentran en cualquiera de estos tres lugares: Mar, Infierno (o Hades), y Muerte, tienen una última oportunidad de alcanzar, después de los mil años, la Vida Eterna. Para ello, en el caso de aquellos que ya recibieron a Jesucristo en sus vidas, se requiere que, en ese lugar en el que se hallan, se rindan a la soberanía de Jesucristo y se arrepientan del accionar pecaminoso que tuvieron mientras estaban con vida. O, para aquellos que nunca recibieron a Jesucristo como su Señor y Salvador, necesitan aceptar la obra expiatoria de Cristo como medio para la remisión de sus pecados. Esto se deduce, primeramente, de lo que manifiesta el apóstol Pedro en su segunda carta, en la cual se indica que aquellos que habiéndose escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y que se enredan otra vez en ellas, su postrer estado viene a ser peor que el primero35. Si no se pudiese lograr obtener la salvación durante este período, nunca la situación de un inconverso podría ser mejor que la de un creyente que regresó a la vida de pecado. Pues este último finalmente alcanzará la salvación.
Además, la Biblia señala que en el nombre de Jesús toda rodilla se doblará de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra36.
Y de una manera más concluyente, porque Jesucristo cuando murió fue a predicar, en el Espíritu, el Evangelio a las profundidades de la Tierra37. Esta acción hubiese resultado inútil de no ser factible la obtención final de la Vida Eterna para estas personas. No se puede pensar que los espíritus encarcelados a los que nuestro Señor predicó se refiera a los ángeles que cayeron, y que se nombran en 2 Pedro y Judas38, ya que la obra redentora del Mesías, según se indica claramente en el libro de Hebreos, no es a favor de los ángeles sino de los hombres39.
Esta postrera opción de Salvación, aunque requerirá de mil años de espera, y en algunos casos en una condición extrema de tormento y castigo, sería de esperarse que difícilmente sea rechazada, pues una alternativa eterna de tormento en el Lago de Fuego resultará muy disuasiva.

Transcurridos los mil años todos aquellos que murieron inconversos y los creyentes que no tuvieron parte en la primera resurrección40, o sea, aquellos que no participaron del Reino de los Cielos, serán juzgados según sus obras41. Quienes no se hallen inscritos en el Libro de la Vida (evidentemente habrá gente que encontrándose en estos lugares si lograron inscribir su nombre en el Libro de la Vida), es decir, los que obstinadamente despreciaron el sacrificio expiatorio de Jesucristo, serán lanzados al Lago de Fuego42 donde serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos43. Esta condición será eterna. Por otro lado, todos los creyentes entrarán a la Vida Eterna, independientemente de su conducta. Aún aquellos que llevaron una vida inmoral44. Dios, Soberano del universo, Omnisciente, conocedor del futuro, dará al creyente el castigo que sea necesario para que exista en éste un arrepentimiento genuino por su vida de pecado, permitiendo ello alcanzar la promesa de Vida Eterna que le fue otorgada mediante Don y Gracia de parte del Señor. Pues, Dios no quiere que nadie se pierda45.
Las recompensas en la Vida Eterna serán diferentes para cada persona, puesto que se indica que cada creyente será juzgado según el comportamiento que haya tenido mientras estuvo con vida.

En cuanto al remanente de la humanidad que habrá quedado sobre la Tierra y que nuevamente será engañada por Satanás, será destruida, consumida46. Pues, no se indica que estas personas sean lanzadas en el Lago de Fuego y Azufre.

En vista de que Dios le ha capacitado al creyente con el poder del Espíritu Santo para que lleve una vida recta y pura, es necesario que se someta y guarde Sus preceptos. Dios demanda de sus hijos santidad y perfección, así como Él es santo y perfecto47. Pues, si bien es cierto que Dios es misericordioso, bondadoso y generoso para con aquellos que le obedecen, de igual manera, es un Dios temible y fuego consumidor para los que incumplen sus mandamientos. Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará48. No seamos uno de aquellos que desee tan solo ver uno de los días del Reino de los Cielos, y no lo vea49. Esforcémonos para ser dignos de participar en las Cenas de las Bodas del Cordero, para así recibir la corona que será nuestro regalo de bodas para demostrar nuestra gratitud a un Esposo que lo entregó todo por nosotros.



“Y dijo [Dios] al hombre: He aquí que el temor del Señor es la sabiduría, y el apartarse del mal, la inteligencia.”
Job 28:28


REFERENCIAS BÍBLICAS

1     1 Tm 1:15a                 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores,
2     Ap 20:4c                     … y vivieron y reinaron con Cristo mil años.
3     Rm 10:13                    porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
4     Ef 2:8                          Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;
5     Rm 11:29                    Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.
6     Rm 3:23-24                por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, 
       Rm 11:6a                    Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia…
7     Jn 10:27-28                Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
       Rm 8:38-39                Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
8     Ef 1:13-14a                 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el          evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa, que es las arras de nuestra herencia
9     Is 65:19, 21,25            Y me alegraré con Jerusalén, y me gozaré con mi pueblo; y nunca más se oirán en ella voz de lloro, ni voz de clamor…
Edificarán casas, y morarán en ellas; plantarán viñas, y comerán el fruto de ellas. No edificarán para que otro habite, ni plantarán para que otro coma; porque según los días de los árboles serán los días de mi pueblo, y mis escogidos disfrutarán la obra de sus manos… El lobo y el cordero serán apacentados juntos, y el león comerá paja como el buey; y el polvo será el alimento de la serpiente. No afligirán, ni harán mal en todo mi santo monte, dijo Jehová.
10   Ap 20:6                       Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años
11   Ga 5:16,19-21            Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne… Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios 
12   Ap 19:7-9                    Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos. Y el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de Dios.
13   1 Ts 4:14,16                Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él… Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero
14   1 Ts 4:17                     Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.
15   1 Ts 5:9                       Porque no nos ha puesto Dios para ira, sino para alcanzar salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo,
       Ap 3:10                       Por cuanto has guardado la palabra de mi paciencia, yo también te guardaré de la hora de la prueba que ha de venir sobre el mundo entero, para probar a los que moran sobre la tierra. 
16   Flp 3:10-12                 a fin de conocerle, y el poder de su resurrección, y la participación de sus padecimientos, llegando a ser semejante a él en su muerte, si en alguna manera llegase a la resurrección de entre los muertosNo que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto; sino que prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús.
17   Mt 25:1-2,8-13            Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas… Y las insensatas dijeron a las prudentes: Dadnos de vuestro aceite; porque nuestras lámparas se apagan. Mas las prudentes respondieron diciendo: Para que no nos falte a nosotras y a vosotras, id más bien a los que venden, y comprad para vosotras mismas. Pero mientras ellas iban a comprar, vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco. Velad, pues, porque no sabéis el día ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir.
18   Ap 3:11                       He aquí, yo vengo pronto; retén lo que tienes, para que ninguno tome tu corona
19   Hb 12:14,16-17,
       22-23,28b-29              Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor… no sea que haya algún fornicario, o profano, como Esaú, que por una sola comida vendió su primogenitura. Porque ya sabéis que aun después, deseando heredar la bendición, fue desechado, y no hubo oportunidad para el arrepentimiento, aunque la procuró con lágrimas. … sino que os habéis acercado al monte de Sion, a la ciudad del Dios vivo, Jerusalén la celestial, a la compañía de muchos millares de ángeles, a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos,… sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.
20   Ap 20:4-6                    Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos los que recibieron facultad de juzgar; y vi las almas de los decapitados por causa del testimonio de Jesús y por la palabra de Dios, los que no habían adorado a la bestia ni a su imagen, y que no recibieron la marca en sus frentes ni en sus manos; y vivieron y reinaron con Cristo mil años. Pero los otros muertos no volvieron a vivir hasta que se cumplieron mil años. Esta es la primera resurrección. Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años
21   Ap 7:9,13-14               Después de esto miré, y he aquí una gran multitud, la cual nadie podía contar, de todas naciones y tribus y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y con palmas en las manos;… Entonces uno de los ancianos habló, diciéndome: Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido? Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. 
22   Zac 14:16                   Y todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén, subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar la fiesta de los tabernáculos.
23   Ap 20:13                     Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.
24   Mt 8:12                       mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
       Mt 22:11-14                Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes. Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.
       Mt 25:1-2,11-13          Entonces el reino de los cielos será semejante a diez vírgenes que tomando sus lámparas, salieron a recibir al esposo. Cinco de ellas eran prudentes y cinco insensatas… Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco.
       Mt 25:26-30                Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses. Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.
       Lc 13:24-28a              Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán. Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois. Entonces comenzaréis a decir: Delante de ti hemos comido y bebido, y en nuestras plazas enseñaste. Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad. Allí será el llanto y el crujir de dientes,…
25   Mt 7:21-23                  No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.
26   Jb 38: 16-17, 30         ¿Has entrado tú hasta las fuentes del mar, y has andado escudriñando el abismo? ¿Te han sido descubiertas las puertas de la muerte, y has visto las puertas de la sombra de muerte? … Las aguas se endurecen a manera de piedra, y se congela la faz del abismo. 
27   Jn 3:18                        El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 
       Jn 3:36                        El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.
28   Lc 16:23                      Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.        
29   Jn 15:6                        El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden
       1 Co 3:11-12,15          Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,… Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego
       Hb 6:4-8                      Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. Porque la tierra que bebe la lluvia que muchas veces cae sobre ella, y produce hierba provechosa a aquellos por los cuales es labrada, recibe bendición de Dios; pero la que produce espinos y abrojos es reprobada, está próxima a ser maldecida, y su fin es el ser quemada.
       Rm 11:21-22              Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará. Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para con los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esa bondad; pues de otra manera tú también serás cortado.
30   Hb 10:26-31                Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés, por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios, y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado, e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza, yo daré el pago, dice el Señor. Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo! 
31   Lc 12: 47-48               Aquel siervo que conociendo la voluntad de su señor, no se preparó, ni hizo conforme a su voluntad, recibirá muchos azotes. Mas el que sin conocerla hizo cosas dignas de azotes, será azotado poco; porque a todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará; y al que mucho se le haya confiado, más se le pedirá. 
32   Lc 24:46                      y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día;
33   Rm 2:14-16                Porque cuando los gentiles que no tienen ley, hacen por naturaleza lo que es de la ley, éstos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de los hombres, conforme a mi evangelio.
34   Ecl 9:10b                    porque en el Seol, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría. 
       Sal 6:5                        Porque en la muerte no hay memoria de ti; En el Seol, ¿quién te alabará?
35   2 P 2:20-21                 Ciertamente, si habiéndose ellos escapado de las contaminaciones del mundo, por el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, enredándose otra vez en ellas son vencidos, su postrer estado viene a ser peor que el primero. Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, que después de haberlo conocido, volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado. 
36   Flp 2:10.11                  para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.
       Is 45:22-23                  Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más. Por mí mismo hice juramento, de mi boca salió palabra en justicia, y no será revocada: Que a mí se doblará toda rodilla, y jurará toda lengua.
       Rm 14:11                    Porque escrito está: Vivo yo, dice el Señor, que ante mí se doblará toda rodilla, Y toda lengua confesará a Dios.
37   Ef 4:9                          Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra
       1 P 3:18-19                 Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu; en el cual también fue y predicó a los espíritus encarcelados
38   2 P 2:4                        Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al infierno los entregó a prisiones de oscuridad, para ser reservados al juicio;
       Judas 6                       Y a los ángeles que no guardaron su dignidad, sino que abandonaron su propia morada, los ha guardado bajo oscuridad, en prisiones eternas, para el juicio del gran día;
39   Hb 2:16-17                  Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. Por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.
40   Ap 20:6-7                    Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él mil años. Cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión,
41   Ap 20:12                     Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
42   Ap 20:15                     Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.
43   Ap 20:10                     Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
44   1 Co 5:1,5                   De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre… el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.
45   1 Tm 2:3-4                  Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.
46   Ap 20:9-10                  Y subieron sobre la anchura de la tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego del cielo, y los consumió. Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia y el falso profeta; y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.
47   Lv 11:44a                    Porque yo soy Jehová vuestro Dios; vosotros por tanto os santificaréis, y seréis santos, porque yo soy santo;…
       Mt 5:48                       Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
48   Ga 6:7                         No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
49   Lc 17:22                      Y dijo a sus discípulos: Tiempo vendrá cuando desearéis ver uno de los días del Hijo del Hombre, y no lo veréis.

NOTA: Algunas palabras han sido resaltadas por el autor del presente estudio. Todas las citas han sido tomadas de la Biblia versión Reina Valera 1.960.

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